Pebbles of Perception: 23 reflexiones para tomar mejores decisiones

Portada del libro Pebbles of perception

Pebbles of Perception

Cómo unas pocas elecciones suponen toda la diferencia

Autor: Laurence Endersen
Idioma: inglés 🇬🇧
Páginas: 184
Año: 2014

En 15 segundos

El título podría traducirse como «Pedazos de percepción». Está inspirado en las enseñanzas de Charlie Munger y es una invitación a ser curioso, fortalecer el carácter y tomar mejores decisiones.

Cubre una amplia gama de temas importantes de la vida, que incluyen: Aprendizaje permanente, Incentivos, Miedo, Adversidad, Matrimonio, Negociación, Amistad, Escuchar, Elegir Carrera, Ahorro, Pensamiento y Bondad.

¿Qué contiene?

PARTE I CURIOSIDAD

1: ¿Hay una pregunta mejor?
2: El aprendizaje permanente
3: Escuchar
4: Los incentivos
5: Considerar el contexto

PARTE II CARÁCTER

6: Empezar por considerar el final y lo contrario
7: La inteligencia emocional
8: El miedo
9: Conócete a ti mismo, sé tú mismo, piensa en ti
10: Sé amable con tus padres
11: Ventas, Negociación e Influencia
12: La adversidad
13: Sé un verdadero amigo
14: La sencillez

PARTE III ELECCIÓN

15: La elección de una carrera
16: La ubicuidad de la energía
17: Experiencias
18: Dónde vivir
19: La elegida para mí
20: Tener hijos
21: La gratificación compuesta
22: Pensar
23: El círculo completo

Einstein sobre Dios y la Biblia

Einstein sobre Dios y la Biblia

Traducción directa de una entrada en la página de Pandas’ Thumb.
En la literatura creacionista se asevera con frecuencia que Einstein creía en Dios, y a menudo se sugiere que esta afirmación es supuestamente un argumento en favor de la fe religiosa. Sin embargo estas declaraciones son contrarias a lo que puede encontrarse en varios documentos, por ejemplo, en las cartas de Einstein a varias personas. El destino de una mas de estas cartas es revelado por Associated Press en el siguiente mensaje:
Una carta de Einstein rechazando la «infantil» religion se vende por 200.000 libras.
By The Associated Press
La carta fue escrita al filósofo Eric Gutkind en enero de 1954, un año antes de la muerte de Einstein. En ella, Einstein decía que
«la palabra Dios no es para mi mas que la espresión y producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de honorables pero aún así primitivas leyendas que son sin embargo bastante infantiles».
Einstein también dijo que no veía nada de «elegido» sobre los judios, y que no eran mejores que el resto de personas «aunque estabas protegidos de los peores canceres por una falta de fuerza (poder)».
Desgraciadamente para los creacionistas, el uso de la autoridad de Einstein como supuesto argumento en favor de sus creencias está basado en una distorsión de las visiones de los grandes científicos. Por supuesto, el argumento de autoridad es en cualquier caso de escaso valor.

Los legados de la historia evolutiva


Esto es una transcripción del inicio del capítulo 9 del libro ¿Por qué enfermamos? de Randolph M. Nesse y George. C. Williams, que a pesar de lo que pueda parecer por el título es sobre biología evolutiva (o medicina evolutiva) o porqué, a pesar de lo que piensen los defensores del diseño inteligente, estamos tan mal diseñados (exagero). Este fragmento podría titularse ¿Por qué nos atragantamos?

¡El pasado! ¡El pasado! ¡El pasado!
El pasado: ¡la insondable y oscura retrospectiva!

El abismo rebosante: ¡los durmientes y las sombras!
El pasado: ¡la infinita grandeza del pasado!
Pues, al fin y al cabo, ¿qué otra cosa es el presente, sino una excrecencia del pasado?

WALT WHITMAN, «Pasaje a la India»

Phil, el desafortunado «hombre del tiempo» de la televisión que se ve condenado a vivir una y otra vez el mismo día en la película Atrapado en el tiempo, entra en un restaurante justo en el momento en el que un comensal empieza a atragantarse con un trozo de comida. Phil, que ya ha contemplado esta misma escena muchas veces, se coloca tranquilamente detrás del glotón, le pasa los brazos alrededor de la parte superior del abdomen y, de golpe, aprieta con fuerza. El alimento es expulsado de la tráquea del comensal, y éste puede respirar de nuevo: Phil y la maniobra de Heimlich le han salvado la vida.
Aproximadamente una persona de cada cien muere cada año por atragantamiento. Aunque este índice de mortalidad es pequeño en comparación con el de los accidentes de automóvil, el atragantamiento ha sido una causa de muerte constante no sólo a lo largo de toda la evolución humana, sino también en la de todos los vertebrados, ya que todos compartimos el mismo defecto de diseño: nuestra boca queda por debajo y por delante de nuestra nariz, pero nuestro esófago, por donde circula el alimento, queda por detrás de la tráquea, que lleva el aire hasta el pecho, de modo que ambos conductos deben cruzarse en la garganta. Si un alimento bloquea esta intersección, el aire no puede llegar a los pulmones. Cuando tragamos, un mecanismo reflejo obtura la abertura de la tráquea, de modo que los alimentos no pueden penetrar en ella. Por, desgracia, ningún mecanismo real es perfecto. A veces el reflejo vacila, y «algo baja por el tubo equivocado». Para esta contingencia contamos con una defensa: el reflejo de atragantamiento, una pauta exactamente coordinada de contracciones musculares y constricción traqueal que crea un estallido de aire exhalado para expulsar a la fuerza el alimento que ha tomado la dirección equivocada. Si este mecanismo de seguridad falla y el mecanismo que bloquea la tráquea no es desalojado, moriremos (a menos, por supuesto, de que casualmente Phil o alguien como él se encuentre cerca).

Pero ¿para qué necesitarnos estos mecanismos protectores de control del tráfico y un reflejo de atragantamiento de seguridad? Sería mucho más fácil y seguro que el conducto del aire y el del alimento estuvieran completamente separados. ¿Qué razón funcional hay para que exista esa encrucijada? La respuesta es sencilla: ninguna en absoluto. La explicación es histórica, no funcional. Todos los vertebrados, desde los peces hasta los mamíferos, cargan con la intersección de los dos pasajes. Otros grupos animales, como los insectos y los moluscos, cuentan con una solución más atinada: la completa separación de los aparatos respiratorio y digestivo.

Nuestro problema de tráfico entre el aire y el alimento tuvo su inicio con un remoto antepasado, un diminuto animal semejante a un gusano que se alimentaba de microorganismos que filtraba del agua a través de una región, situada detrás de su boca, que actuaba como criba. Este animal era demasiado pequeño para necesitar un aparato respiratorio. La difusión pasiva de gases disueltos entre sus partes internas y el agua circundante satisfacía fácilmente sus necesidades respiratorias. Más tarde, cuando alcanzó un tamaño mayor, la difusión pasiva resultó inadecuada, y desarrolló un aparato respiratorio.

Si la evolución procediera poniendo en práctica planes racionales, el nuevo aparato respiratorio habría sido exactamente eso: un nuevo sistema diseñado desde cero. Pero la evolución carece de planificación racional: procede siempre limitándose a modificar ligeramente lo que ya tiene. La criba de alimentos situada en la parte delantera del aparato digestivo exponía ya una gran zona superficial a la corriente. Sin ninguna modificación especial, actuaba ya como un conjunto de branquias, proporcionando una gran parte de los intercambios gaseosos necesarios entre los tejidos internos y el entorno. Una serie de lentas modificaciones de esta criba de alimentos proporcionaron una capacidad respiratoria adicional. A lo largo de todo el período evolutivo se fueron acumulando poco a poco diversas y raras mutaciones de menor importancia, que lo hicieron ligeramente más eficaz para la respiración. Así, parte de nuestro aparato digestivo se reconvirtió para servir a una nueva función —la respiración—, y no había modo de prever que posteriormente aquello causaría un gran trastorno en el restaurante de Pensilvania de Atrapado en el tiempo. Hoy, todavía podemos ver nuestra etapa evolutiva correspondiente al gusano cribador de alimentos en los parientes invertebrados más cercanos de los vertebrados modernos, que han unido los conductos respiratorio y digestivo, tal como se muestra en la figura 9.1.

Flujo de agua y filtrado branquial en un tunicado larval

FIGURA 9.1. Diagrama de los pasos respiratorio y digestivo de un tunicado larval y del extinto antecesor de todos los vertebrados; sección horizontal desde la parte delantera del cuerpo.

Mucho después, la evolución de la respiración de aire provocó otros cambios evolutivos que ahora tenemos ocasión de lamentar. Cuando una parte de la región respiratoria fue modificada para formar un pulmón, se bifurcó el extremo inferior del esófago, que llevaba al estómago. Se desarrollaron aberturas accesorias para respirar aire en la superficie del agua, lógicamente a partir de los órganos olfatorios de los que ya se disponía (fosas nasales) en la parte superior del hocico, no en el mentón o en la garganta. Así, el pasaje del aire se abría por encima de la boca, y llevaba a la parte delantera del tracto digestivo.

Luego, el aire pasaba hacia atrás a través de la boca y la laringe, hasta donde se bifurcaba la tráquea, y continuaba por este conducto hasta los pulmones. Ésa es la fase dipnea de nuestra evolución (correspondiente a los dipnoos, o peces pulmonados) (véase la figura 9.2).

Fase dipnea peces pulmonados

FIGURA 9.2. La fase dipnea de la evolución de los aparatos respiratorio y digestivo de los vertebrados superiores; sección vertical desde un lado del plano medio. Las líneas punteadas muestran el posterior desplazamiento de la conexión con las fosas nasales a la encrucijada de la garganta, tal como se halla en los mamíferos.

La evolución posterior desplazó la conexión desde las fosas nasales hacia atrás, en la garganta, de modo que el pasaje del aire quedara lo más separado posible del aparato digestivo sin rediseñar la estructura de la garganta y la cabeza. Así, un largo pasaje que tenía una doble función fue poco a poco reducido, hasta que sólo quedó la encrucijada, aunque a nosotros y a todos los vertebrados superiores ésta «se nos siga atragantando». Los vertebrados poseen la nada envidiable capacidad de asfixiarse con sus propios alimentos. En 1859, Darwin señaló lo difícil que resulta, desde una perspectiva puramente funcional…

[…] comprender el extraño hecho de que cualquier partícula de comida y de bebida que traguemos tenga que pasar por encima del orificio de la tráquea, con el riesgo de precipitarse en los pulmones, a pesar del bello dispositivo con el que se cierra la glotis.

En realidad, nuestra situación es peor que la de los otros mamíferos, ya que el control del tráfico de nuestra garganta se ve aún más comprometido por las modificaciones que facilitan el habla. ¿Ha visto alguna vez beber a un caballo? Mete la boca en el agua, y bebe sin interrumpir su respiración. Puede hacerlo porque la abertura de su región nasal se puede alinear de manera precisa con la abertura de la tráquea. El pasaje respiratorio forma una especie de puente a través del pasaje digestivo, de modo que, cuando el caballo traga, puede utilizar el espacio situado a izquierda y derecha del puente.

Por desgracia para nosotros, nuestra abertura traqueal se ha deslizado aún más atrás hacia la garganta, de modo que ya no es posible establecer un puente. Al menos en el caso de los adultos; los bebés, en cambio, durante sus primeros meses de vida pueden tragar líquidos y respirar al mismo tiempo, al igual que muchos otros mamíferos. Sin embargo, en el momento en el que inician el balbuceo que precede al habla humana ya no pueden seguir bebiendo como los caballos. La capacidad humana para atragantarse constituye el antiguo legado de una mala adaptación, agravado por una solución de compromiso muy posterior.

El libro lo compró mi padre en una tienda de «todo a 1 euro» donde suelen tener restos de editoriales. Me lo regaló y supuso una grata sorpresa pues de entrada no pensé que fuera a tener mucho interés.

Buscando por ISBN no indican que esté descatalogado pero no he visto forma de comprarlo en castellano, nadie tiene stock y me da que ya no se puede conseguir. En amazon puedes leer (en ingles) las reseñas de los lectores.

El misterio de la construcción de la piramide de Keops ¿solucionado?

El título de este post atraerá a gente que se sentirá decepcionada con mi página. La gran pirámide de Giza es la única de las siete maravillas que aún perdura. Sirvió como tumba al faraón Jufu (Keops en griego). Su construcción hace 4500 años siempre ha sido un asunto que ha fascinado a la gente. Tres millones de bloques de piedra de gran tonelaje formando una pirámide cuya construcción se realizó en 20 años según el testimonio de Herodoto.

La teoría más extendida es la de una gran rampa utilizada por los egipcios, pero hace 8 años, el arquitecto francés Jean-Pierre Houdin tuvo una intuición y creó una teoría que ha ido desarrollando hasta ahora. Jean-Pierre Houdin afirma haber resuelto el misterio y realizará investigaciones de campo no invasivas para corroborar su teoría. Según esta teoría se utilizó una rampa exterior para los primeros 40 metros y a continuación una rampa interna en forma de escalera de caracol para completar los 146 metros totales.

Con la ayuda de la empresa Dassault systèmes ha desarrollado una simulación en 3D que se ha presentado recientemente. Sin entrar en consideraciones sobre si la suya es la explicación definitiva, lo cierto es que las infografías son muy interesantes y aportan bastante información de una manera muy atractiva. Hay que instalar un plug-in para verlas, así que dejo unas capturas de pantalla para que decidáis si os puede interesar visualizarlas.

No son videos sino presentaciones interactivas en 3D. En una de ellas puedes rotar, acercarte, etc. para elegir el punto de vista que más te guste. Dispone de sonido y narración en castellano.

Los primos del bicho bolita

Los primos del bicho bolita

La primera vez que vi, hace ya tiempo, una foto de un isópodo marino gigante me impactó. Es como un bicho bolita pero a lo bestia. Recuerdo cuando era pequeño, en unos jardines cercanos a mi casa, me gustaba molestarlos para ver como se enrollaban, supongo que a ciertas edades es lo que hacía cualquiera que los viese. Por eso cuando vi que tenían un pariente marino pero hiper-hormonado con clambuterol supuso todo un hallazgo, imagina si encontraras una libélula gigante (se extinguieron) o una hormiga del tamaño de un caniche, pues algo así sentí.

Imagen: Su primo y más conocido, el bicho bolita.

Siempre me he considerado afortunado por ser de los que se entusiasman con casi todo lo que nos rodea así que he decidido recopilar aquí algunas fotos que se pueden encontrar por la red y un poquito de resumen de la wikipedia (no está en castellano) y otras fuentes.

El Bathynomus giganteus es una de las aproximadamente 9 especies de grandes isópodos. Son crustáceos emparentados con las gambas y los cangrejos y también con sus primos terrestres. Alcanzan un tamaño de unos 45 cm, pesan hasta 1.7 Kg y tienen ojos compuestos con unas 4000 facetas altamente reflectivas.

Son solitarios y van «barriendo» el fondo marino para ver que pillan, pero se alimentan sobretodo de carroña: ballenas, peces y calamares muertos aunque pueden también ser depredadores activos de equinodermos lentos como pepinos de mar, esponjas, nematodos, etc, quizá incluso peces vivos. Suelen «atacar» las redes de pesca de arrastre y pueden pasar largos periodos sin comer (se sabe de hasta 8 semanas) debido a las dificultades para encontrar comida. Pero cuando la encuentran se ponen hasta las antenas llegando al punto de comprometer su capacidad locomotiva.

Las hembras adultas desarrollan una bolsa de cría o marsupio cuando están sexualmente activas. La bolsa, se forma solapando oostegitos o placas de cría desarrolladas desde el borde medio de los pereopodos (los segmentos que conforman el torax, creo). Los huevos fertilizados, que se cree que son los más grandes de todos los invertebrados marinos, son contenidos a salvo dentro del marsupio por un periodo desconocido. Los isopoditos chiquitines salen del marsupio como miniaturas de los adultos, pero sin el último par de pereopodos. La hembra puede perder los huevos si se pasa con la comida hasta el punto de hincharse literalmente.

Si visitas la página del zoo Fort worth de texas, verás que tienen unos en un acuario, con poca luz y con agua helada, para reproducir las condiciones en las que viven:

Puedes ver su clasificación en Tree of life web project

Otro familiar, el reemplaza-lenguas

Otro primo de la familia es el Cymothoa Exigua un parásito pequeño pero raro, raro, raro. Este bichito se aloja en la lengua de su huésped, normalmente una especie de pargo (el pargo rojo y alguno más), un pez muy apreciado por su sabor que se encuentra principalmente cerca de arrecifes de coral y zonas rocosas del Golfo de Mexico y California. Haz clic en la imagen de arriba y miralá a tamaño completo, vale la pena.

El parásito se cuela por las branquias del pez utilizando sus pinzas, se aferra con sus tres pares de patas anteriores y chupa la sangre de la arteria principal de la lengua. A medida que crece el parásito, la lengua del pez queda atrofiada por falta de sangre y entonces es el parasito el que reemplaza a la lengua con su propio cuerpo, aferrándose a los músculos del apendice que ha quedado de la misma. El pez es capaz de usar al parásito como si fuera su propia lengua (increíble eh!), con la característica de que ha de compartir su comida con este.

Por lo visto el pez no sufre ningún otro daño. Una vez ha reemplazado a la lengua, se alimenta de partículas de comida cada vez que come el pez. Es el único caso de un parásito que reemplace de forma funcional un órgano de su huésped.

Por supuesto, esto es aprovechado por muchos creacionistas como muestra de diseño inteligente. Yo lo único que digo es que si Dios se entretiene en cosas como esta, tiene un sentido del humor…digamos inexcrutable, vaya ganas de hacerle la puñeta al pececito.